SI OYERES – PROVERBIOS 4

Oír es el secreto mejor guardado de un sabio; el sabio no es sabio por lo que sabe, sino por lo que oye… Tan sólo la voz de un pensamiento desatado por el Eterno se convierte en un viajero sin escala, que recorre los espirales caminos intrincados del tímpano, para reposar en un lugar de tu cerebro e invitar a la mente a compartir el manjar de la cantata del pensamiento.

“Retornen a OÍR mi reprensión, he aquí expresaré para ustedes mi espíritu,
haré saber mis palabras a ustedes.” Mishlé (Proverbio) 1:23

“El que me OYERE morará con seguridad, y apacible sin miedo al mal.”
Mishlé (Proverbio) 1:33

Oír es el secreto mejor guardado de un sabio; el sabio no es sabio por lo que sabe, sino por lo que oye… Tan sólo la voz de un pensamiento desatado por el Eterno se convierte en un viajero sin escala, que recorre los espirales caminos intrincados del tímpano, para reposar en un lugar de tu cerebro e invitar a la mente a compartir el manjar de la cantata del pensamiento.

El oír es uno de los alimentos más codiciados, es la razón por la cual los malajim (ángeles) se maravillan con los humanos, que sin ver, sólo por el oír, hacen y obedecen las Mitzvot de la Torah. Esto nos recuerda cuando el pueblo de Israel, junto con todas las naciones de la tierra, estaban allí frente al monte Sinaí. Todas las demás naciones rehusaron una a una la responsabilidad de recibir la Torah y su cumplimiento. Sólo el pueblo de Israel dijo ¡Naaseh V’nishma! “Obedeceremos y oiremos.”

¿Cómo obedecieron si no sabían qué leyes o preceptos estaban escritos en ella? Sólo obedecieron a la Voz que explotaba como truenos en medio de la montaña del Sinaí. ¿Quién se haría cargo de escudriñar, defender y enseñar a las naciones y al mundo entero, la grandeza escrita por Aquel que sólo hace maravillas? Desde ese día hasta hoy, el pueblo de Israel dijo: ¡Sí!

“Oíd atentamente el estrépito de Su voz y el sonido que sale de Su boca.”
Lyob (Job) 37:2

“Rumiemos” un poco sobre la palabra OÍR, que en la lengua hebrea se escribe לשמוע (lishmóa), y su valor matemático o gemátrico al sumarlas entre si, da como resultado 5. El oído, como todos sabemos es parte de los cinco sentidos del ser humano; es el único de dichos sentidos que cuenta con un par de protuberancias cartilaginosas asimétricas, llamadas orejas y diseñadas de tal

 forma que pueden capturar el sonido y llevarlo como una hoja en un rio por la fuerza de la corriente. Impulsos eléctricos que viajan hacia el cerebro donde son interpretados o decodificados de acuerdo a sus emanaciones o puntos sensoriales, diseminados en todo el cuerpo humano.

Veamos y analicemos a una de las criaturas más pequeñas de toda la creación con la capacidad de ser el animal con el mejor oído de todo el planeta. Su nombre científico: galleria mellonella, conocida como polilla de la cera; le dicen también mariposa nocturna. No se sabe por qué este insecto posee la sensibilidad auditiva más alta registrada hasta el día de hoy.

La polilla ha desarrollado un sistema de sensibilidad ultrasónica, que le permite escuchar en un rango superior a los 100 Hz; es su mecanismo de defensa contra los murciélagos. Detecta frecuencias de sonido de hasta 300 KHz, lo que la hace la sensibilidad más alta registrada en cualquier ser vivo; puede escuchar a distancia a una araña moviéndose en su telar. Obviamente sólo puede percibir el mundo físico.

Ahora bien, ¿sabías que tu oído es aún más sensible que el de este extraordinario insecto? El oído humano está diseñado y puede escuchar supra-sonidos más allá de la estratósfera de la tierra. Escuchar no sólo de este mundo físico, sino del mundo invisible de donde fue creado y puesto en acción este mundo visible. Si vamos a la ciencia, ella estudia sólo el estado físico y los científicos aseveran que escasamente alcanzamos un rango de frecuencia audible, aproximadamente entre 20 Hz y 20 KHz de audición. Pero la Torah dice todo lo contrario:

“OYERON la Voz de Hashem Dios manifestándose en el jardín hacia el atardecer;
y el hombre y su mujer se ocultaron de Hashem Dios entre los arboles del jardín.”
Bereshit (Génesis) 3:8

“¡Shemuel, Shemuel! Entonces dijo Shemuel: habla, que escucha tu siervo.
Y dijo el Eterno a Shemuel: he aquí que Yo haré algo en Israel,
que quien lo OYERE, le retiñirán sus dos oídos.”
1a Shemuel (Samuel) 4:16

Escasamente este es tan solo un pequeño vistazo a la Torah, donde entre muchos pasajes, Hashem nos habla de la facultad que nos dio de escuchar Su voz desde su plano eternal, que se activa con un pequeño “switch” de credibilidad, que enciende la imagen y semejanza de la esencia del Eterno con la que fuimos diseñados. Pero lamentablemente, lo mantenemos en off, en la oscuridad de la incredulidad. Cuando enciendes el creer, creas y viajas a ese mundo invisible, morada del Eterno y como Él dice:

“Todo es posible, para el que cree que será como el Padre ha prometido.”
Meir (Marcos) 9:23

Tus oídos y tus ojos son abiertos para que se cumpla en tí lo que está escrito en este maravilloso libro, donde descansa la Voz del Eterno vestida y engalanada del Alef Bet; las letras de fuego del Eterno.

“Shemá, Israel יהוה Elohenu יהוה Ejad”
OYE, Israel YHWH nuestro Elohim YHWH es uno.
Devarim (Deuteronomio) 6:4

“¿Teniendo ojos para ver no veis y oídos para oír no oís?”
Meir (Marcos) 8:18

Y tomando parte de los refranes de nuestro pueblo cito este:

“No hay peor sordo que el que no quiere oír…”

Te invito a usar el hisopo de la Torah para destapar los oídos de la ignominia. La Torah está diseñada en los talleres de la verdad, donde los tiempos se silencian y dan paso a la eternidad; eternidad que es un “presente perpetuo”, un regalo para ti; y que cuando los abras escuches los cánticos mas hermosos e imperecederos de cada letra de la Torah, que te habla hoy…entonces escucharás las miríadas melódicas de su paz, que son como la lluvia temprana y tardía que llegan justo en su tiempo, para quedarse y rebosar tu corazón con las aguas de la vida, donde se sumerge el amor del Eterno, para ungirte con el olor de la fragancia de Su bondad infinita que no se agota, y espera por tí…

Colaboración escrita por: Yehoshua (Jesús) Villarreal I.

Con la Autoridad del Rab Dan ben Avraham

Es Licenciado en Filosofía y Letras de la Universidad del Zulia. Artista sinestésico que conjuga la música,
la pintura y la literatura, cuyas obras están en museos como el MEAM-España, Museo Boca Raton-USA y
el MACZUL-Venezuela. Graduado de la Escuela de Arte Julio Arraga y estudió en el Conservatorio de Música
José Luis Paz en Maracaibo-Venezuela. Jazán de la comunidad B’nei Tzion de Miami.

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